Él cree saber quién soy, y se equivoca.
Tú puedes andar, paso por paso,
toda la historia, todos los detalles
que dibujen un rostro, pero no seré yo
quien esté dibujado en ese rostro,
aunque sea mi rostro el dibujado.
Cualquiera que no sepa de mí lo sabe todo.
Yo no sé quién soy yo, pero estoy en lo cierto.
Esta acumulación de paradojas
exige un comentario y una pausa.
Las palabras se pueden susurrar y gritar,
hasta no decir nada, queriendo decir todo.
Cualquier hombre es ninguno, y es legión
y es nadie y uno mismo.
Y ahora que ya lo sabes, date cuenta:
estás equivocado por completo.
miércoles, 19 de agosto de 2009
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