viernes, 21 de agosto de 2009

Un cuento.

Sentado en un rincon de alguna oficina, pienso para poder vivir. Siento que no hay nadie, porque no lo hay y simeplemente sigo pensando si es que yo realmente estoy aqui. Hay un escritorio, dos sillas, un armario y al otro lado de la habitacion donde me encuentro la puerta de salida. Pero nada de eso importa ya, estoy solo, pero nunca triste. Se q hay alguien ahí, alguien que me esta buscando y me esta esperando, solo que no sabe donde buscarme, y me espera. Yo sigo escondido aqui, tras este monton de mentiras de oficina, donde papel tras papel y entre sus lineas solo existen palabras que mienten, que te ocultan de la verdad.

Yo quiero escapar, pero estoy atrapado. No puedo salir, no me puedo alejar. Yo no soy quien escribe esas mentiras, solo estoy atrapado en ellas, la gente, el mundo entero, miente y me tiene alejado de ti. Tu me sigues buscando y yo te seguire esperando. Pero, ¿realmente quiero esperar? No! me paro bruscamente busco mi abrigo y salgo. Atravieso la habitación por ensima del escritorio, derrumbo una silla, pero nada de eso importa ya. Solo quiero buscarte y encontrate. Solo quiero que estemos juntos como los dos queremos, como los dos deseamos. Salgo de esta habitación por el unico lugar de escape que hay. Una luz enceguesedora me abruma y yo me pregunto ¿tendré miedo? Solo sigo corriendo en tu busqueda, porque yo se donde estas, yo se como encontrate.

Corro y corro pero, ¿me estaré alejando?¿Por qué siempre preguntas sin respuesta?¿Por qué dudas?¿Por qué me lo pregunto si no se responder? A veces suelo ser un poco tonto, si puedo responderme. Sólo todo tiene dudas y tiene respuestas pero nada tiene ni tendrá sentido. En cambio, contigo, no hay dudas, no hay respuestas porque no hay preguntas y todo, pero, absolutamente todo tiene sentido si estas a mi lado.

Atravieso la calle sin mirar a los lados, no importan ya los carros, los micros, los buses o la gente. Llego a cruzar y me doy vuelta esperando que pase un bendito taxi que llego justo a la hora. No me importa, le dije yo, solo lleveme donde ella que quiero verla que la necesito a mi lado. El taxista me mira indignado sin rspuesta alguna. Luego de unos cuantos momentos de pensarlo me responde dudosamente, sube muchacho yo te llevo, solo dime a donde. Me subo como si dependiera mi vida en ello, le doy al direccion, y me tenso. Ya no se que pensar, que es lo que le dire cuando la encuentre, como le explicare lo que siento por ella. El taxista vuelve a mirarme y me dice, muchacho, estas enamorado ¿verdad? Dudosamente le respondi que sí y que no sabía que hacer si no estabas a mi lado. El taxista me miró sonriente por su pequeño espejo retrovisor. Nada más quería saber eso, me dice. Yo me extraño pero no digo nada. En menos de lo que dura la cancion que estaba sonando en la radio, de la cual no escuche el inicio y tampoco el final, llegue a mi destino a ese ansiado lugar donde podría encontrala. Me bajo lo más rapido que pude dejandole unas cuantas monedas. No vi cuantas eran ni tampoco cuanto valían, quizas me daría cuenta más tarde, lo único que se es que el taxista sonrio y por un momento dudo aceptar las monedas. Pero se alegró al saber lo que yo sentía y solo las aceptó para no tener que detenerme.

Toco el timbre con desesperación, hasta que la puerta se abre y se muestra una figura. Quedé helado. No podía moverme, no podía hablar. ¡Era ella! Me saluda moviendo su mano y me dice, hola, ¿cómo estás? que haces aqui. Yo solo me limito a contestar sus preguntas y respondo, bien, vine a vert. Ella lo duda por un segundo y me dice, estoy feliz de que hayas venido a verme. Y con todo el valor que me quedaba en ese momento declaré, yo también estoy feliz de haber venido. Continúo la conversación con un, te quiero demasiado y no te puedo alejar de mi lado, por eso vine y estoy feliz de haberlo hecho. Ella responde sorprendida, también te quiero y no sabes cuanto tiempo he esperado para este momento. Me quedo nuevamente helado y lo único que pude susurrar fue un, q¿uisieras estar conmigo?

Lo que sucedió despues fue un beso, fue maravilloso. Se sintió como algo de mi pasaba a ella y algo de ella venía a mi. No podía creer lo que sentía, de verdad estaba enamorado. Esa persona que siempre ocultaba lo que sentía pero con un poco de ingenuidad quería que descubriera lo que pensaba de mi. Tenía miedo a enamorarse de alguien que la pudiera herir, pero eso nuevamente es irrelevante. Es muy tarde para evitarlo, además que no volverá a ser igual.

Gracias a ti por inspirarme, por soltarme nuevamente con mis pensamientos. Gracias por estar ahi, y por dejarme acercarme a ti. Espero que me entiendas, que entiendas como me siento. Solo hablame, y entendere lo que dices, lo que ocultas y lo que quieres decir pero no puedes.

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